Ya no me asusta la soledad. He aprendido a convivir a su lado, a apreciar esos momentos de silencio que me ha sabido dar. He aprendido a escuchar las palabras que no se dicen. He aprendido a ver los pequeños rescoldos de una felicidad pasada. He aprendido que la soledad puede ser una gran amiga, porque es ella la que está ahí siempre que alguien te falla o te hace daño. La soledad es un pequeño refugio del corazón.
Bonito modo de ver algo que normalmente nos asusta tanto como la soledad. De veras que me ha llegado este texto :)
ResponderEliminarY es cierto qeu esos momentos de silencio que la soledad nos lega deberían estar más valorados, ya que es ese silencio el que nos ayuda a reflexionar, a ordenar nuestras ideas, a aclarar los sentimientos.
Un beso <3